¿Cooperar o no cooperar? Ese es el dilema en el conflicto Israel-Hamas

Por: Sergio Moras Opazo

Secretario Académico PEPP

Además, como nos enseñó el teórico militar Clausewitz, la guerra no es un acto de locura, sino la «continuación de la política por otros medios». Desde esta perspectiva, el ataque de octubre de 2023 no fue un simple estallido de odio, sino un acto político calculado para romper el statu quo. Su objetivo era claro: dinamitar la normalización de las relaciones árabe-israelíes (los Acuerdos de Abraham) y forzar a que la causa palestina regresara al centro de la agenda global. Lo consiguió. Sin embargo, el lado israelí corre un riesgo igualmente político al buscar una victoria total inalcanzable. Si la erradicación completa de Hamás no es un objetivo realista en una guerra asimétrica, la estrategia militar podría terminar en un desgaste y un fracaso político por perseguir un fin imposible.

La única paz duradera ha sido Israel con Egipto después de los acuerdos de Camp Davis, que pusieron fin a las hostilidades y guerras entre ellos. Esto fue viable porque el acuerdo ocurrió entre Estados soberanos. Aquí yace una de las variables más críticas para una paz duradera, Hamás no es un Estado e Israel no reconoce al Estado Palestino. Cuando las partes decidan que es mejor la cooperación que la guerra, porque la matriz de pago es mayor, la paz será posible.

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